Córdoba. Circuito Jesuita. Camino Real

ESTANCIAS, INFORMACIÓN E HISTORIA DISPONIBLES EN LA WEB

El Gobierno de Córdoba, Junto a la Universidad Provincial, han presentado el proyecto de digitalización del Camino Real al Alto Perú, que permite visitar en forma virtual y en 360 grados, las estancias jesuíticas, monumentos, postas y lugares de interés turístico del norte cordobés.

En la web se puede conocer la historia, fotos, información de alojamientos, fechas importantes, festivales, y actividades para toda la familia. Además, a través de un código QR, los visitantes podrán acceder a todos los detalles del lugar. ¡Hacé click en el siguiente link y a disfrutar!

https://caminoreal.ar/?fbclid=IwAR3KLeiKbR4Mkx3YrubT0oazc717ySrGNn_YA9LzhManTaiCTWRD_Gb23Hk

APUNTES DE CÓRDOBA, de la Nueva Andalucía….

Cualquier época del año es ideal para recorrer los circuitos culturales que ofrece la Provincia de Córdoba, partiendo desde la ciudad Capital, sus riquezas arquitectónicas, con la posibilidad de desplazarse hacia el interior para completar el mapa del legado histórico -¡muy valioso!- que existe a lo largo de estos corredores turísticos.


Manzana Jesuítica – Estancias Jesuíticas – Camino Real


Desde la fundación de la ciudad Capital, 6 de Julio de 1573, cuando don Jerónimo Luis de Cabrera clavó el “rollo” o “picota” a la margen del Rio Suquía y plantó una cruz de madera, hasta el repartimiento definitivo de solares efectuado por el teniente general de la Gobernación, Don Lorenzo Suárez de Figueroa, el 11 de Julio de 1577, la vida urbana de Córdoba de la Nueva Andalucía tuvo por escenario el amurallado recinto de un FUERTE, con escasez de pobladores. Pero en pocos años el modesto caserío había comenzado a echar sus raíces, favorecida por su situación geográfica privilegiada que facilitaría en un futuro próximo el tráfico mercantil con el Perú y la Metrópoli.

Y LLEGARON LOS JESUITAS

A más de 20 años de la fundación de Córdoba, en 1599, fueron los propios conquistadores quienes introdujeron a los Jesuitas en los solares cedidos en la ciudad. Un salto histórico y social  que modificaría decisivamente la trama cultural de América. Así, a partir de 1608 comenzaron las obras de edificación que darían forma a la actualmente Manzana  Jesuítica. Sucesivamente se agregan el Colegio Máximo ( 1610 ), Universidad ( 1622 ), Colegio Monserrat ( 1687 ) y el Noviciado ( 1710 ). La Iglesia y la Capilla Doméstica fueron construidas entre 1644 y 1671 y dan testimonio de la arquitectura barroca del período colonial. Recorrer hoy esos recintos es sumergirse en las incontables historias vividas por aquellos tantos personajes, que escribieron la Historia no sólo de Córdoba sino de la América hispana.

En el interior, las estancias

Por los caminos del interior de la actual Provincia de Córdoba, se organizó y consolidó por aquel entonces un sistema de estancias, (5) establecimientos rurales productivos, hoy reconocidos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conformando el “Camino de las Estancias Jesuíticas”, un itinerario turístico cultural imperdible en Córdoba:

Caroya ( 1616 )

Jesús María ( 1618 )

Santa Catalina ( 1622 )

Alta Gracia ( 1643 )

La Candelaria ( 1678 )


Esta obra religiosa, educativa, política y cultural se vio interrumpida en 1767, cuando el Rey Carlos III ordena la expulsión de la Orden de todo el territorio español y, en consecuencia, de América.Cada una de estas estancias dan cuenta del pasado, erigidas como emprendimientos de producción textil, agropecuario, ganadero, especialmente el comercio de mulas hacia el Alto Perú.


EL SENDERO HISTÓRICO, el Camino…

América del Sur se fue uniendo lentamente desde estos territorios mediterráneos por un sendero histórico. Durante siglos los pueblos nativos, conquistadores y ejércitos independentistas dejaron sus huellas en el paso hacia el Perú. Las postas cobijaron a estos viajeros legendarios, que ansiaban una salida al Atlántico. El Camino Real articulaba los pasos desde Córdoba al alto Perú y posteriormente a Buenos Aires, que sería sede del Virreinato del Río de la Plata.


Sendero inhóspito, surcado por mulas y seres intrépidos, cuyo recuerdo invita en  la actualidad a redescubrir los paisajes, imaginar la estadía en las sencillas postas y escuchar, en el viento, el sonido de una época que comenzaba a trazar las nacientes vías de comunicación, llevándonos hacia esos lugares que definieron la identidad de América latina.

Lima, Perú

Descubrí el Camino Real también en mi libro «Felicitas, el souvenir»

https://www.facebook.com/Libro-Felicitas-el-souvenir-177110906219986

Texto: Ana Claudia Simes

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