Mar Chiquita, Parque Nacional

Autoridades de la Provincia de Córdoba anunciaron la decisión de ceder al Gobierno Nacional el dominio y la jurisdicción ambiental sobre un sector de los Bañados del Río Dulce y la Laguna Mar de Ansenuza. El objetivo es la consecuente conservación del ecosistema existente en esta región de la provincia constituyéndose en Parque Nacional.

La laguna, de renombre científico internacional, está en el noroeste de la mediterránea geografía de Córdoba, donde la llanura de repente se convierte en una laguna salada, muy salada, con un horizonte tan amplio que abarca una superficie de alrededor de 6000 km2. Es tan vasto que conforma uno de los lagos salados y más extensos del hemisferio sur y el quinto del planeta. Se trata de la laguna Mar Chiquita o Mar de Ansenuza, ( Diosa del Agua, como la llamaban los originarios ) el mar con acento cordobés, la mayor superficie lacustre de la República Argentina.

-El área de la laguna de Mar Chiquita y los bañados del Río Dulce fueron declarados Reserva Provincial de Uso Múltiple en 1994

-Declarada Humedal de Importancia Internacional por la Convención Ramsar en 2002, por la riqueza de su biodiversidad en el ecosistema.

Su riqueza reside en que es un humedal que da refugio al 36 por ciento de las aves de todo el país, así como a más de 40 especies de mamíferos que se distribuyen por sus bañados, matorrales y bosques. Su biodiversidad lo transforma en uno de los fenómenos naturales más extraordinarios del mundo un sitio clave para la conservación de la biodiversidad a nivel global.

Cuenta con una cuenca cerrada que se alimenta de tres ríos (el Dulce, el Suquía y el Xanaes, aunque el río Dulce es el que aporta el 80% de su caudal) el nivel de salinidad fluctúa según la cantidad de agua presente.

Prueba de su importancia es que está incluido en la Red Hemisférica de Reservas para aves playeras y está incluido en la red de Lagos Vivientes, y ha sido reconocido como uno de los 14 sitios prioritarios de la Red de Humedales de Argentina, Bolivia, Chile y Perú para la Conservación de Flamencos Altoandinos..

Por su biodiversidad, sus paisajes, sus valores históricos y culturales, también constituye un gran atractivo turístico en el centro del país. La categoría de parque nacional aseguraría la protección de todos sus patrimonios, amenazados por los peligros  del avance humano sobre la naturaleza ( desmontes, contaminación, desvío o consumo excesivo del agua a nivel doméstico, ganadero o agrícola, etc ).


Miramar, una historia al borde del agua

La población ribereña más destacada para disfrutar de esta Reserva Natural es el balneario de Miramar.

La ciudad está ubicada a la vera de la laguna, donde la variedad de ambientes de este singular ecosistema permite albergar una fauna y flora silvestre riquísima, no sólo en número de especies, sino también en el tamaño de sus poblaciones.

Además, sus zonas costeras han cobrado fama por sus lodos ( arcilloterapia ) con efectos terapéuticos, atractivo para el turismo de salud, sumado al patrimonio histórico del antiguo Gran Hotel Viena, repleto de personajes, misterios y leyendas, actualmente bastante abandonado su edificio y sin servicios hoteleros pero  transformado en un museo. Por otro lado, se suma a este circuito cultural, la antigua población de Morteros, (fundada como fortín español en el s.XVII sobre un asentamiento de saravirones, los pueblos originarios de la región ).

Los lugareños cuentan que los primeros asentamientos espontáneos en Miramar datan de principio de siglo, cercanos a terrenos salinos y lodosos, con propiedades curativas, lo que atrajo especialmente a turistas de todas las latitudes.

Sin embargo, la historia de la ciudad se vio terriblemente sacudida en la década del 70, una  época de oro y de esplendor por la capacidad de recibir a miles de turistas durante la temporada, con más de 100 hoteles, más hospedajes, hosterías y sus grandes pistas de bailes. En los años 1977 y 1978, la laguna comenzó  a crecer dejando bajo el agua construcciones muy valiosas, avanzando sobre un total de 27 manzanas, y perdiéndose así cientos de edificaciones. Esta situación límite llevó a que muchos ( casi el 60% de la población ) abandonaran la ciudad.

La tristeza invadió el paisaje, con más de media ciudad bajo el agua, hasta que en 1992, desde el Municipio y con la ayuda del Gobierno Nacional, comenzaron con las detonaciones de aquellas edificaciones sepultadas bajo el agua. Esto dio lugar al resurgimiento del centro y su playa. Si bien en el 2003 la amenaza del agua llegó a esta zona nuevamente, se pudo controlar el avance de esa inundación, dando lugar al crecimiento sostenido de su costanera, su actividad turística, su gastronomía, sus excursiones por los diferentes ecosistemas y con la seguridad de ser uno de los valores patrimoniales más apreciados de la provincia, el país y el mundo entero.

Fotos y texto: Ana Claudia Simes

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