La “Pestsäule”, la columna de la peste en Viena. Memoria colectiva.

El mundo mira hoy a Austria por ser el primer país de la Unión Europea (UE) en introducir una vacunación obligatoria contra el coronavirus en el conjunto de su población. Al parecer, el virus  nunca se había ido, tan sólo se había replegado y la cuarta ola de la pandemia Covid-19 arremete, con ímpetu y furia contra la ciudad imperial, la de los Hasburgo Austríacos, la que desde siempre ha sido lugar de cruce de caminos y mercancías, de viajeros y de enfermedades también.

Con una población de aproximadamente 1.800.000 habitantes, en la actualidad, es una de las ciudades más sustentables del planeta, sin embargo, la pandemia la está doblegando entre protestas antivacunas seguidas de estrictas cuarentenas y confinamientos.

Una vez más, Viena, la ciudad capital, ha silenciado sus violines y frenado sus valses. Hasta el Danubio Azul ( ya no tan azul ) vuelve a ser testigo de la peste. La espléndida y pujante urbe, tiene una larga historia por tratarse de una de las más antiguas capitales de Europa. El siglo XIX la coronó como sobresaliente capital de la música y el siglo XX fue meca de la filosofía y el debate político de Occidente. Por ende, ha sido indiscutidamente fuente inagotable de la cultura mundial.

No obstante, recordemos que en el siglo XV, la ciudad había sufrido brotes episódicos desde la primera oleada de la Peste Negra que azotó a casi toda Europa. Las condiciones sanitarias de la ciudad -por aquel entonces- eran consideradas tan insalubres y sucias, al punto que la peste era llamada en ocasiones «Muerte vienesa». Se crearon hospitales especiales tanto para niños como para adultos durante la epidemia de 1679. Los cadáveres de los fallecidos eran transportados en carro fuera de la ciudad y dejados en grandes hoyos para su quema.

Tras  superar estos episodios, para conmemorar la liberación de la ciudad de la Gran peste y de oleadas posteriores, los vieneses y otras ciudades de Europa erigieron monumentos arquitectónicos conmemorativos. Uno de los más conocidos es la céntrica e icónica columna de “Pestsäule” ( Columna de la peste ). El monumento forma parte del gran Patrimonio Arquitectónico que se conserva en el centro histórico. Está ubicada precisamente en el “Graben” (en alemán, zanja, fosa) es una de las calles más importantes del “Innere Stadt”, el centro de la ciudad, atravesada por una peatonal elegante, sumamente tranquila y agradable, repleta de comercios, restaurants y edificios muy tradicionales.

Lo cierto es que este espléndido monumento histórico -que data del 1679- sigue allí con sus ángeles, resistiendo el paso del tiempo, sobrevolando la historia en la memoria colectiva…

La “Pestsäule» es de estilo barroco, colmada de ángeles que la decoran para darle homenaje a la Santísima Trinidad, lo que motivó al emperador Leopoldo I en su construcción. Se trató de una súplica a Dios para que terminara la mortandad de su pueblo donde solo quedaba la opción de aislarse para que la Peste Bubónica cesara con los contagios. La columna de la peste muestra la fe representada por una joven con una cruz, que junto con un ángel empuja a la anciana de la peste – sería la victoria de la fe sobre la enfermedad y la muerte.

Pasaron los siglos y el nuevo milenio se nos ha presentado con una nueva amenaza a la salud del mundo entero, una nueva enfermedad, millones de muertes hasta el momento con una pandemia que se presenta con rebrotes de manera inesperada y agotadora. La crisis del coronavirus ha provocado que la histórica columna de la peste se convirtiera nuevamente en un lugar de peregrinación. Los ciudadanos preocupados en este último año, han asistido al monumento para orar, también dejar velas y demás ofrendas.

Lo cierto es que este espléndido monumento histórico -que data del 1679- sigue allí con sus ángeles, resistiendo el paso del tiempo, sobrevolando la historia en la memoria colectiva, receptando nuevamente las plegarias santas, las promesas o los conjuros, cimentando y refundando la esperanza, valorando la historia y sus luchas, las victorias sobre el dolor y el espanto, los recuerdos tan necesarios para el alivio y el futuro de esta desorientada humanidad.

Prepandemia

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